DI SÍ AL ACEITE DE OLIVA

Hoy os quiero hablar de uno de los tesoros de la gastronomía española: el aceite de oliva. Seguro que habréis escuchado mil y una veces que es sano y que se recomienda su consumo (de una forma moderada por su elevado índice calórico).

Estoy seguro de que será el mejor aliado en el desayuno de muchos, por ejemplo, vertiéndolo sobre una tostadita de pan crujiente con un poquito de sal gorda por encima. Pues bien, si sois de los que no piensan renunciar al aceite de oliva porque se haya convertido en una vieja costumbre de vuestra rutina culinaria, ¡os voy a dar cinco motivos para reforzar vuestro argumento por si alguien osa discutíroslo!

Primero: mejora la digestión. El aceite de oliva protege nuestro estómago frente a gastritis, úlceras y lesiones gástricas.

Segundo: humecta la piel. A pesar de que tengamos miles de cremas corporales en el supermercado, sabed que el aceite de oliva es uno de los mejores humectantes naturales para la piel. Ayuda a suavizarla, previene los signos del envejecimiento prematuro y la protege frente a los daños ocasionados por el sol.

Tercero: fuente de antioxidantes. Esto, te ayudará a luchar contra el envejecimiento y enfermedades degenerativas como por ejemplo el alzheimer.

Cuarto: salud cardiovascular. Su consumo disminuye los niveles de colesterol malo y aumenta los del colesterol bueno. Esto es debido a su alto componente en ácido oleico (un 75%), que resulta enormemente beneficioso para la salud cardiovascular.

Quinto: alivia los dolores. ¡Sí! ¡Has leído bien! El aceite de oliva contiene oleocantal, lo que provoca una acción antiinflamatoria que podría reducir los dolores asociados con las articulaciones y los músculos.

¿Conclusión? ¡Di al aceite de oliva!